La complejidad de las tareas que los sistemas de IA son capaces de resolver se duplica cada cuatro a siete meses. No es una promesa comercial: es la conclusión central del primer informe científico independiente y global sobre inteligencia artificial encargado por la ONU.
Cuarenta expertos de distintas regiones, bajo la co-presidencia del laureado con el Premio Turing Yoshua Bengio, evaluaron los riesgos y oportunidades de la IA. Su veredicto es incómodo: la tecnología avanza más rápido de lo que la ciencia puede estudiarla y los gobiernos adaptarse. No existen garantías de que la IA no cause daños catastróficos.
Los riesgos concretos identificados incluyen la pérdida de control sobre sistemas autónomos, una oleada de desinformación generada por IA, ciberataques de nueva generación y el uso de la IA para amenazas biológicas. A esto se suma una gobernanza global fragmentada: la mayoría de los países carece de herramientas para evaluar los sistemas de IA avanzados, y mucho menos para orientar su desarrollo.
El informe se presentará en el primer Diálogo Global de la ONU sobre Gobernanza de la IA en Ginebra el 6 y 7 de julio. Paralelamente, se anunció la Comisión Global IA para el Bien, copresidida por el presidente de Ruanda, Paul Kagame, y el CEO de Salesforce, Marc Benioff.
Los científicos no piden frenar el progreso: reconocen el enorme potencial de la IA en medicina, educación y ciencia. Su preocupación es la dinámica de la carrera: las empresas despliegan sistemas más rápido de lo que los prueban, erosionando sistemáticamente los estándares de seguridad. Ginebra es la primera oportunidad real para que los gobiernos intenten fijarlos juntos.



