Comprar herramientas de inteligencia artificial es la parte sencilla. Implementarlas dentro de una gran corporación es donde casi todo el mundo falla. Microsoft lanzó el 2 de julio Frontier Company, con una inversión de 2.500 millones de dólares y 6.000 ingenieros desplegados directamente en las instalaciones de sus clientes.
El objetivo es transformar las suscripciones de IA en resultados reales. Judson Althoff, CEO del negocio comercial de Microsoft, afirmó que el proyecto "va más allá de lo que se ha llamado ingeniería de despliegue avanzado". Los primeros clientes son la Bolsa de Londres, Unilever, Land O'Lakes y Accenture — grandes nombres que ya usaban productos de Microsoft, y que ahora recibirán equipos dedicados in situ.
Amazon anunció una iniciativa similar por 1.000 millones de dólares apenas dos días antes. OpenAI y Anthropic ya habían creado estructuras equivalentes. El patrón refleja una realidad de mercado: las empresas compran IA pero no logran desplegarla. El que resuelva ese problema a escala tendrá garantizado el negocio corporativo de IA de los próximos años.



