Hasta ahora, emitir acciones estadounidenses en una blockchain pública implicaba operar en un vacío legal. Los intentos anteriores — desde plataformas de equity tokenizado hasta los stock tokens de FTX — terminaron cuando los reguladores intervinieron o las empresas salieron de la jurisdicción de EE.UU. Ondo Finance trazó un camino diferente. La compañía tokenizó el ETF IVV de BlackRock — el mayor fondo indexado al S&P 500 del mundo — y acciones de Micron Technology en Ethereum, respaldada por el propio marco regulatorio que la SEC estableció.
El mecanismo es el siguiente: un custodio regulado mantiene los valores reales en el sistema de custodia tradicional de EE.UU. Oasis Pro TA, agente de transferencia registrado en la SEC y adquirido por Ondo el año pasado, emite tokens en Ethereum en proporción 1:1. Los derechos de voto, dividendos y comunicaciones del emisor se preservan a través de Broadridge, exactamente igual que en una cuenta de corretaje convencional.
Ondo gestiona ya más de 1.000 millones de dólares en acciones y ETF tokenizados en más de 430 valores. Pero IVV y Micron son los primeros bajo el modelo de custodia de terceros definido por la SEC, una distinción clave en un mercado donde la incertidumbre regulatoria bloqueó la adopción doméstica durante años.
Por ahora, los inversores estadounidenses no pueden acceder al producto; el acceso es solo para clientes internacionales. La apertura al mercado local sigue pendiente. Pero la infraestructura ya existe: BlackRock como activo subyacente, Broadridge gestionando los votos y la SEC habiendo dado el marco. Lo que queda es una decisión de acceso.



