Hace tres meses, los grandes bancos parecían ver los stablecoins como una amenaza: Bank of America, Citi, Wells Fargo y JPMorgan promovían juntos los depósitos tokenizados como la alternativa más segura. Ahora ese mismo grupo da un giro de 180 grados.
El 1 de septiembre, 21 instituciones financieras —entre ellas Bank of America, Goldman Sachs, Citi, Wells Fargo, Deutsche Bank, UBS, Santander, MUFG Bank y la gestora Fidelity Investments— anunciaron planes para crear una empresa conjunta que emita su propio stablecoin. El grupo abarca Norteamérica, Europa, Asia, Oriente Medio y África.
El plan suena sencillo sobre el papel y se complica en la práctica. Primero llegará un stablecoin vinculado al dólar, con lanzamiento previsto para la primera mitad de 2027. La propia empresa operadora debería quedar registrada formalmente antes de que termine este año. Después seguirán el euro y otras divisas del G7, ya que el grupo busca repetir el esquema del dólar en cada economía relevante.
La idea nació de una iniciativa que diez bancos plantearon en octubre pasado, cuando la conversación se limitaba a explorar un activo digital respaldado 1:1 en blockchains públicas. En diez meses, el grupo se ha más que duplicado.
Según sus propios miembros, el stablecoin debe complementar a los depósitos tokenizados, no competir con ellos. Los depósitos permanecen dentro del sistema bancario y preservan la relación con el cliente, mientras que el stablecoin migra a blockchains públicas para pagos transfronterizos y liquidación de activos digitales, incluidos los usuarios minoristas.
Sobre el papel, todo debe encajar dentro de la Ley GENIUS de EE. UU. y el reglamento MiCA de la UE, para operar a ambos lados del Atlántico sin choques jurisdiccionales. Esa es la versión ordenada. Lograr que 21 instituciones con reguladores e intereses comerciales distintos remen en la misma dirección es un desafío de otra magnitud: la verdadera prueba no será la tecnología, sino el gobierno corporativo —quién decide cuando los intereses de los miembros empiecen a divergir—. El momento tampoco es casual: una encuesta de Fireblocks de 2025 encontró que el 90% de 295 directivos financieros consultados ya usaba stablecoins o planeaba hacerlo.



