Once mil seiscientos millones de dólares en siete años: así luce la apuesta de Akamai por convertirse en proveedor de cómputo para inteligencia artificial y no solo en una red de distribución de contenidos. Sus acciones subieron casi un 20% en las operaciones fuera de horario del viernes tras conocerse el contrato ampliado con Anthropic.
Según el acuerdo, Akamai Cloud asumirá parte de la carga de trabajo de CPU de Anthropic, aportando infraestructura distribuida y software para operar los modelos Claude. El contrato tiene una duración de siete años y podría crecer otros 9.000 millones de dólares si Anthropic decide comprar más capacidad. Para cumplirlo, Akamai prevé unos 5.500 millones de dólares en gasto de capital, además de 1.700 millones adicionales solo en 2026 para asegurar memoria y otros componentes escasos en toda la industria.
Anthropic no paga solo en efectivo. A cambio, Akamai emitió un warrant sobre acciones preferentes convertibles de serie B: el derecho a unos 7,7 millones de acciones ordinarias, casi el 5% de la compañía, a un precio de ejercicio de 111,33 dólares. La participación se consolida por etapas, una parte por el compromiso inicial de 11.600 millones y el resto conforme Anthropic gaste más, en tramos de 3.000 millones. Cambiar capacidad de cómputo por acciones se ha convertido este año en la fórmula habitual de los grandes contratos de infraestructura de IA: los proveedores ya no quieren solo ingresos, quieren una parte del éxito de su cliente.
Para Akamai, conocida durante dos décadas por la protección contra ataques DDoS y la entrega de contenidos, esto marca un giro hacia la infraestructura de IA, un mercado donde ya compiten Amazon, Microsoft, Google, Oracle y CoreWeave. Para Anthropic, es un proveedor más en una lista creciente de socios de cómputo que incluye a Nvidia, Microsoft e incluso al exminero de bitcoin TeraWulf. Repartir el riesgo entre más proveedores reduce la dependencia de una sola nube, pero también complica saber si cada socio podrá escalar a tiempo.
El consejero delegado de Akamai, Tom Leighton, calificó a Anthropic como una empresa que "impulsa la revolución de la IA" y dijo estar satisfecho con su elección. El acuerdo no cambia las previsiones de ingresos de Akamai para 2026: el beneficio llegará más adelante, cuando la capacidad esté realmente operativa. Por ahora, la pregunta central no es el dinero ni los warrants, sino si Akamai podrá entregar físicamente el cómputo que acaba de prometer.



