Una startup de tres años que casi nadie conocía hace un mes podría terminar protagonizando uno de los mayores acuerdos tecnológicos del otoño. Según The Wall Street Journal, Amazon negocia la compra de la empresa israelí Decart por unos $7.000 millones, y las conversaciones habrían avanzado lo suficiente como para cerrarse en semanas.
Decart fue fundada en 2023 por los hermanos Dean y Orian Leitersdorf junto con Moshe Shalev. El equipo se reparte entre San Francisco y Tel Aviv, y el verdadero activo de la empresa son dos modelos. Lucy edita video en vivo mientras se reproduce: cambia la iluminación, el fondo y el estilo sin recodificar ni generar retrasos. Oasis es más ambicioso: genera entornos simulados e interactivos donde se pueden entrenar robots y sistemas de conducción autónoma, renderizando en tiempo real un mundo virtual sin guion previo, como un videojuego.
En mayo, Decart recaudó $300 millones liderados por Radical Ventures, con Nvidia sumándose como nuevo inversor sorpresa a una valoración cercana a los $4.000 millones. Un detalle llamativo: los fundadores habían rechazado antes una oferta más alta directamente de Nvidia para seguir siendo independientes. El financiamiento total ya supera los $400 millones, con Sequoia Capital y Benchmark también entre los inversores.
Lo que ocurrió entre mayo y octubre es el verdadero giro. En agosto, Anthropic abrió negociaciones para comprar Decart por unos $6.000 millones en acciones. La due diligence se extendió hasta septiembre y luego todo colapsó, no por el precio, sino porque Anthropic exigía trasladar al equipo de Tel Aviv a San Francisco. Los fundadores se negaron y el acuerdo murió.
Amazon no parece intimidado por ese fracaso; de hecho, ofrece más dinero. La compañía tiene su propio interés en el resultado: Lucy mostró resultados llamativos en chips Trainium3 durante el AWS re:Invent de diciembre, generando fotogramas cuatro veces más rápido a la mitad del costo frente a las GPU. Para Amazon, que lleva años intentando demostrar que sus propios chips pueden rivalizar con los de Nvidia, comprar al equipo que logró esas cifras con Trainium parece más una necesidad estratégica que una simple adquisición adicional.
Ninguna de las dos empresas ha confirmado nada públicamente, y el Journal señala que las conversaciones podrían caerse o aparecer un tercer comprador, así que los $7.000 millones no son definitivos. Pero incluso como rumor, la historia revela algo mayor: la demanda por equipos capaces de generar video y simular el mundo físico en tiempo real es tan intensa que las valoraciones se duplican en meses, con dos gigantes de la IA dispuestos a pelear por el mismo grupo reducido de ingenieros.


