Cuando Anthropic lanzó Claude Opus 5 en julio, mantuvo exactamente el mismo precio que el modelo anterior. Esa racha terminó el 22 de septiembre. Opus 5.5 llegó con un recorte de precio del 20%: el millón de tokens de entrada bajó a 4 dólares, el de salida a 20, y las lecturas de caché se abarataron un 60%. Como el nuevo modelo consume menos tokens para completar la misma tarea, la factura real de los desarrolladores suele caer alrededor de un 40%.
Según Anthropic, Opus 5.5 supera a Fable 5.1 —un modelo más caro que la compañía lanzó apenas tres semanas antes— en las pruebas que más importan para los agentes de código: 66,4% frente a 55,8% en Terminal-Bench 4.0, y una puntuación Elo superior en GDPval-AA. La vicepresidenta de Box, Yashodha Bhavnani, señaló que las respuestas del modelo son un 40% más breves sin perder precisión, mientras que el director de producto de GitHub, Mario Rodriguez, comentó que resuelve más tareas de terminal que Opus 5 con menos de la mitad de los pasos.
OpenAI no se quedó atrás. Ese mismo día presentó dos modelos nuevos, GPT-6 Sol y GPT-6 Luna, con precios reducidos a la mitad respecto a sus antecesores. Sol cuesta ahora 2 dólares por millón de tokens de entrada y 10 de salida; Luna, 0,10 y 0,50 dólares. La compañía aseguró que se trata de tarifas permanentes, no de una promoción, y que la lectura de tokens en caché tiene un descuento del 90%.
La coincidencia de fechas no parece casual. Anthropic se encamina hacia una salida a bolsa que podría concretarse en semanas, y mostrarle al mercado una curva de eficiencia a la baja pesa más ahora mismo que otro punto en una tabla de clasificación. OpenAI, por su parte, ha dicho a sus inversores que espera gastar 750.000 millones de dólares en cómputo para 2030: bajar el precio por token no es generosidad, es apostar a que el uso crecerá más rápido de lo que caen los ingresos por cada solicitud.
Antes, las dos empresas competían por puntos en tablas de benchmarks. Ahora la discusión gira en torno a cuánto cuesta realmente terminar una tarea: no una inteligencia abstracta, sino una migración de código concluida o un ticket de soporte cerrado. Para cualquier negocio que paga por estas API, la conclusión es sencilla: los precios de los modelos de frontera caen más rápido de lo que subieron en los últimos dos años, y la verdadera competencia entre Anthropic y OpenAI ya no es solo quién responde mejor, sino quién termina el trabajo más barato.



