Hace apenas una semana, bitcoin luchaba cerca de los $75.000 y muchos hablaban de una nueva caída. El miércoles superó los $87.000 por primera vez desde finales de enero, con un salto intradía de casi el 8% que lo llevó hasta $87.354.
El movimiento se alimentó a sí mismo. Los traders que apostaban a la baja quedaron atrapados en pérdidas, y en cuanto el precio rompió varios niveles técnicos clave, los exchanges comenzaron a liquidar esas posiciones de forma forzada. Se calcula que las liquidaciones en corto sumaron entre $870 y $900 millones, mientras que el total en todo el mercado de derivados superó los $1.000 millones en 24 horas, afectando a más de 139.000 traders.
Los ETF spot de bitcoin también aportaron combustible real: solo el viernes anterior al repunte entraron cerca de $435 millones a los fondos estadounidenses. Un repunte más amplio en las bolsas ayudó, y algunos analistas vinculan el nuevo apetito con la reciente decisión de la SEC de permitir que versiones tokenizadas de valores estadounidenses coticen en el país.
En lo técnico, bitcoin recuperó su media móvil de 50 semanas, cerca de los $78.700, un nivel que los traders vigilan como señal de tendencia. La próxima resistencia está entre $88.000 y $90.000, aunque el precio sigue bastante por debajo del máximo de enero en $97.000 y todavía más lejos del récord de octubre de 2025, por encima de $126.000.
No todos confían en que el repunte se sostenga. Los short squeezes funcionan en ambas direcciones: cuando se agotan las posiciones forzadas a cerrar, el combustible artificial desaparece, y el mercado tendrá que demostrar el movimiento con demanda real en lugar de pánico entre quienes apostaron mal.



