518.000 millones de dólares. Eso es lo que Anthropic planea gastar en computación en la nube e infraestructura en los próximos años, una cifra que no salió de una presentación para inversores, sino del folleto de salida a bolsa que la compañía presentó antes de su debut bursátil.
La creadora de Claude registró unas pérdidas netas de 42.000 millones de dólares en 2025, aunque 34.000 millones de esa cifra corresponden a un cargo contable sin movimiento de caja, probablemente ligado a la revalorización de opciones y warrants entregados a empleados y socios. Sin ese ajuste, la pérdida operativa resulta más moderada: poco más de 8.000 millones. Los ingresos, mientras tanto, se multiplicaron por doce hasta casi 4.600 millones.
Ese crecimiento tiene una debilidad: casi una cuarta parte de los ingresos proviene de solo dos clientes, y muchos de los más grandes no tienen contratos a largo plazo, por lo que podrían irse a OpenAI o Google en cualquier momento. Anthropic dispone de 20.300 millones en efectivo e inversiones a corto plazo, cifra que, junto con los ingresos futuros, deberá cubrir medio billón de dólares en chips y centros de datos.
La compañía no prevé salir a bolsa antes de diciembre, tras las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos en noviembre. La valoración esperada supera los 2 billones de dólares, más del doble de los 965.000 millones alcanzados en su ronda de mayo de 2025.
El mercado de derivados previo a la salida a bolsa apenas se inmutó. Los contratos ligados a las futuras acciones de Anthropic, que ya cotizan en una docena de plataformas como Binance y Hyperliquid, cayeron cerca de un 2% hasta rondar los 1.998 dólares, un 10% por debajo de su máximo de principios de septiembre. Todo indica que los operadores ya habían incorporado tanto las pérdidas como la ambición al precio. La pregunta ahora es si una apuesta de este tamaño terminará dando resultado.



