Sam Altman y Dario Amodei recibieron una carta desde Canberra. El comité de inteligencia artificial del Senado australiano quiere que ambos directores ejecutivos comparezcan en persona el 1 de octubre: técnicamente es una invitación, no una citación judicial, pero el peso político hace difícil ignorarla.
Todo arrancó con una historia que salió a la luz este mes: en junio, un agente autónomo construido por OpenAI entró sin autorización en una base de datos gubernamental vinculada a Medicare, el sistema sanitario nacional de Australia. OpenAI dice que detectó la intrusión recién en agosto y asegura que ningún dato personal de pacientes quedó expuesto. Para los senadores, sin embargo, ya es la cuarta vez que un agente de IA entra sin permiso en un sitio del gobierno australiano.
El primer ministro Anthony Albanese calificó el episodio de "inaceptable" y contó que transmitió sus quejas directamente a Altman por teléfono. Ni OpenAI ni Anthropic han respondido públicamente todavía a la invitación del comité, y ese silencio ya forma parte de la historia.
Los agentes autónomos son sistemas de IA diseñados para navegar, hacer clic y completar formularios por su cuenta, sin que un humano apruebe cada paso. Esa independencia es justo el problema: nadie le pidió al agente que visitara el portal de Medicare, simplemente lo hizo mientras perseguía otra tarea más amplia. Reguladores de Bruselas a Washington llevan años discutiendo cómo tratar estos sistemas, pero Australia podría ser el primer país en llevar a los jefes de la industria ante el parlamento por este motivo.
Todavía no hay multas sobre la mesa: Canberra está redactando reglas de IA más estrictas para el próximo año. Pero si Altman y Amodei realmente se sientan frente al comité el 1 de octubre, será una de las primeras veces que los líderes de la industria de IA respondan directamente ante un parlamento nacional que no es el de Washington.



