Bernstein recortó el 4 de noviembre los precios objetivo de las acciones de siete mineros de bitcoin que han destinado parte de su capacidad a alojar cómputo para inteligencia artificial. El analista del banco Gautam Chhugani vinculó la decisión con la victoria de la demócrata Gina Hinojosa en las elecciones a gobernadora de Texas un día antes.
Bernstein bajó el precio objetivo de Cipher Mining a 15 dólares desde 23, el de IREN a 55 dólares desde 100, el de TeraWulf a 20 dólares desde 36, el de Core Scientific a 19 dólares desde 32, el de Riot a 18 dólares desde 35, el de MARA a 10 dólares desde 17 y el de CleanSpark a 11 dólares desde 24.
«Ahora valoramos el negocio de colocación para IA en un múltiplo de 12 veces el EBITDA previsto a un año», escribió Chhugani.
Hinojosa prometió no autorizar nuevas instalaciones hasta que Texas fije normas que protejan a los residentes del encarecimiento de la electricidad y el agua. Ese mismo día, votantes de más de 29 localidades de Estados Unidos respaldaron límites a los centros de datos: según Ballotpedia, el 3 de noviembre se sometieron a votación 41 medidas de este tipo en 10 estados.
Parte de esas votaciones tiene carácter consultivo y aún no está claro si llegarán a ser vinculantes para las autoridades locales.
Según la firma de análisis SemiAnalysis, Texas concentra casi el 30% de la capacidad de centros de datos que debería entrar en funcionamiento en Estados Unidos hacia 2028. Goldman Sachs calculó que los estados que ahora podrían endurecer sus normas suman en conjunto casi el 45% de la capacidad de centros de datos prevista en el país.
El consejero delegado de BlackRock, Larry Fink, advirtió de que una moratoria sobre la construcción de centros de datos en Estados Unidos empujaría a la economía del país hacia una recesión. La propia OpenAI empezó estos días a llamar a sus centros de datos «campus de cómputo».
Texas ya había prohibido de forma temporal la construcción de nuevos centros de datos en agosto de 2026.


