Bitcoin cayó casi un 2% en 24 horas y tocó un mínimo intradía de $83.570, un nivel que el mercado no veía desde finales de septiembre. Esta vez el detonante no fue un comunicado de la Fed ni una nueva norma regulatoria, sino algo que viene del Golfo Pérsico: Irán intensificó de forma abrupta sus ataques con drones y misiles contra petroleros en el estrecho de Ormuz. Según la agencia británica UKMTO, en la primera semana de octubre ya se registraron al menos nueve ataques contra buques comerciales.
El mercado petrolero reaccionó de inmediato. El Brent saltó por encima de los $101 por barril, un nivel que no se veía desde hace meses. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a 10 años subieron hasta un rango de 5,25%-5,31%, y el dólar se fortaleció frente a todas las monedas del G10. Para los activos de riesgo, esa combinación es casi el peor escenario posible: el petróleo caro alimenta las expectativas de inflación, y un dólar fuerte junto a tasas altas saca capital tanto de las criptomonedas como de las acciones de crecimiento.
Apenas un día antes, bitcoin cotizaba cerca de $86.600 y ya había fallado, por tercera vez desde finales de septiembre, en superar la resistencia de los $87.000. En cuanto llegaron las noticias sobre la escalada en Ormuz, el precio rompió el nivel psicológico de los $84.000. Analistas de FXPro señalaron que una caída por debajo de esa marca podría indicar que los bajistas tomaron el control. Las altcoins cayeron en la misma dirección: ether perdió 3,5%, XRP cerca de 3% y Dogecoin casi un 5%.
Los operadores apalancados sufrieron el golpe más duro. Las plataformas liquidaron posiciones por unos $549 millones en 24 horas, afectando a más de 100.000 cuentas, el 88% de ellas apostando al alza. La capitalización total del mercado cripto se redujo en unos $80.000 millones en pocas horas.
El estrecho de Ormuz es un paso angosto por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo marítimo mundial, y los mercados tienden a reaccionar casi por reflejo ante cualquier amenaza allí, sin importar cuánto petróleo realmente deje de llegar a los compradores. Para el mercado cripto es un recordatorio de que bitcoin, a pesar de la etiqueta de "oro digital", sigue comportándose como un activo de riesgo convencional en momentos de tensión geopolítica, moviéndose junto a las acciones y no como refugio.
La próxima prueba es si el soporte de los $83.000 resiste. Una ruptura por debajo abre la puerta hacia los $80.000, mientras que los alcistas necesitan recuperar los $86.000-$87.000 para que esto siga pareciendo una corrección y no un cambio de tendencia.



