El Tesoro británico ha admitido algo incómodo: si tarda demasiado, la infraestructura de repos, bonos y fondos tokenizados terminará asentándose en Nueva York, Singapur o Dubái. Para evitarlo, Chris Woolard, responsable de mercados digitales mayoristas del Tesoro, entregó el 13 de julio un informe a la canciller Rachel Reeves respaldado por 54 firmas financieras.
La lista de firmantes llama la atención: BlackRock, JPMorgan, Goldman Sachs, Morgan Stanley, Barclays y HSBC aparecen junto a Coinbase, Ripple, Kraken y Circle. No es habitual que bancos tradicionales y exchanges cripto se sienten a acordar las mismas reglas.
El plan es sencillo de entender: trasladar la liquidación de repos, la emisión de bonos y la gestión de fondos del papel y las bases de datos cerradas a la cadena de bloques. Aquí tokenizar no significa monedas especulativas, sino un título digital sobre un activo real —un bono o una participación de fondo— que se puede transferir, pignorar o vender al instante, sin esperar días a que los intermediarios liquiden la operación.
La cifra estrella del informe es de hasta £33.000 millones (unos $44.000 millones) de output económico anual adicional, más £14.000 millones en recaudación fiscal, pero recién para 2035 y solo si el Reino Unido logra quedarse con una porción relevante de un mercado de activos tokenizados que el propio informe valora en $88 billones para esa fecha.
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Detrás de las cifras hay una carrera entre jurisdicciones. Estados Unidos y la Unión Europea ya avanzan en planes parecidos, y el informe lo dice sin rodeos: si Londres no marca el estándar primero, la liquidez y las reglas se fijarán en otro lugar. La salida está dada; los próximos 12 meses dirán quién construye de verdad y quién solo firma memorandos.



