Durante años, Reino Unido habló de regular las criptomonedas sin dar una fecha concreta. Eso cambió esta semana: la Financial Conduct Authority aceptará solicitudes de licencia plena desde el 30 de septiembre de 2026 hasta el 28 de febrero de 2027, y el nuevo régimen entrará en vigor por completo el 25 de octubre de 2027.
La norma no solo afecta a los recién llegados. Exchanges, custodios, emisores de stablecoins y plataformas de staking quedan bajo este requisito, incluidas empresas ya registradas en el Reino Unido bajo las normas antilavado de dinero. Ese registro previo no se convierte automáticamente en la nueva autorización cripto.
El plazo importa de verdad. Las empresas que soliciten dentro de la ventana podrán seguir operando mientras la FCA revisa su caso, incluso después de que el régimen entre en vigor. Quien se quede fuera tras el 28 de febrero de 2027 no tendrá ese colchón: podría verse obligado a dejar de aceptar nuevos clientes o a cerrar su negocio en el país.
Es un giro notable. La Unión Europea lleva ya dos años bajo MiCA, mientras que el Reino Unido, tras el Brexit, pasó ese tiempo debatiendo normas sin fecha fija. El consejero delegado de Zumo, Nick Jones, calificó la nueva ventana como una vía de entrada a un mercado que algunas entidades financieras habían descartado por considerarlo "demasiado difícil" ante la incertidumbre regulatoria.
La banca tradicional ya está probando el terreno: Hargreaves Lansdown lanzó en septiembre nueve notas cotizadas de bitcoin y ether. La verdadera prueba no es el anuncio en sí, sino cuántas empresas logren obtener realmente su licencia antes de febrero de 2027.



