En TOKEN2049, en Singapur, la Fundación Cardano puso en marcha CIP-0113, un estándar de tokens que ya funciona en la red principal. La idea es directa: quien emite un token —una stablecoin, un bono o un fondo— recibe un conjunto de herramientas integradas en el protocolo para verificar identidad, cruzar listas de sanciones, congelar cuentas y confiscar fondos sin pedir permiso al titular. Nada de esto pasa por un servidor externo: el propio libro mayor aplica las reglas en cada emisión, quema o transferencia.
La propuesta se incorporó formalmente al repositorio de mejoras de Cardano el 29 de septiembre, aunque el trabajo técnico y las auditorías venían desde 2023. Las billeteras Eternl y GeroWallet, junto con el explorador CardanoScan, sumaron soporte casi de inmediato.
Para quien solo tiene ADA, nada cambia: la Fundación aclara que la moneda nativa de la red no se vuelve congelable. Hay un matiz técnico, sin embargo: como Cardano agrupa activos en una misma salida de transacción, congelar un token CIP-0113 puede bloquear temporalmente otros activos —incluida la propia ADA— si comparten esa salida.
La asociación suiza CMTA ya reconoció los tokens bajo CIP-0113 como equivalentes a su marco CMTAT, el que certifica valores en blockchain en ese país. El director de la Fundación, Frederik Gregaard, lo resumió así: las reglas tienen que viajar con el activo y aplicarse cada vez que se mueve.
Para las instituciones que quieren emitir bonos o fondos en una cadena pública, esto resuelve la objeción de siempre: no poder hacer cumplir una orden judicial o una lista de sanciones. Para la comunidad cripto es justo lo contrario: ahora un solo emisor puede congelar y confiscar un token por su cuenta, sin que la red vote ni el titular lo consienta.



