OKX acaba de cerrar su segunda ronda estratégica en siete meses, y la lista de inversores deja claro hacia dónde cree el exchange que se dirige el sector. Circle, emisor de USDC, se suma junto a Ripple, la firma de trading cuantitativo Qube Research & Technologies y SC Ventures, el brazo de capital riesgo de Standard Chartered. La ronda valora a OKX en 25.000 millones de dólares, la misma cifra que alcanzó en marzo, cuando Intercontinental Exchange (ICE), matriz de la Bolsa de Nueva York, entró como socio y se quedó con un puesto en el consejo.
Nadie ha dicho cuánto dinero cambió de manos esta vez. Pero la elección de los inversores no es casual: los cuatro ya trabajan con OKX en distintos frentes. Circle aporta liquidez en USDC para los mercados al contado y de margen; el stablecoin RLUSD de Ripple ya opera en un libro de órdenes unificado dentro de la plataforma; y Standard Chartered custodia BUIDL, el fondo de tesorería tokenizado de BlackRock que OKX acepta como garantía de clientes institucionales.
El fundador de OKX, Star Xu, resumió la estrategia sin rodeos: el exchange fue el punto de partida, y ahora la compañía quiere ser el lugar donde los usuarios puedan "guardar, gastar, invertir y hacer crecer su dinero" sin salir de la plataforma. Eso implica entrar de lleno en pagos y en activos tradicionales que migran a la blockchain.
La operación coincide con un movimiento mayor: esa misma semana, OKX e ICE presentaron ante la SEC los papeles de una empresa conjunta para negociar acciones tokenizadas de 63 compañías estadounidenses las 24 horas, liquidadas en USDC, USDT y USDG sobre la blockchain propia de OKX, X Layer. Los poseedores de los tokens conservan derechos de dividendo y voto, así que no se trata de un derivado sintético, sino de una réplica lo más fiel posible a la acción real.
Los analistas de Macquarie no están tan seguros de que las instituciones se lancen rápido. La exención de la SEC que sostiene el proyecto es temporal, una base demasiado frágil para que los grandes fondos rediseñen sus sistemas internos. Es más probable, según el banco, que los primeros usuarios sean inversores minoristas antes que Wall Street.



