Treinta y seis empresas, desde el gigante Deutsche Bank hasta la fintech SumUp, acaban de recibir la tarea de poner a prueba el futuro del dinero europeo. El Banco Central Europeo reveló qué firmas participarán en el piloto del euro digital, elegidas entre más de 50 solicitudes de 19 países de la eurozona, entre ellas Revolut, Adyen, UniCredit y Worldline.
Las pruebas reales no comenzarán hasta la segunda mitad de 2027 y durarán doce meses. El personal del BCE y de los bancos centrales nacionales pagará con una versión beta del euro digital en cafeterías y tiendas online, enviándose dinero entre sí en línea y fuera de línea, y pagando en cajas y sitios web. Es, en esencia, un ensayo general antes de que la moneda pueda convertirse en de curso legal, algo que no ocurrirá antes de 2029 y solo si los legisladores de la UE y el Consejo de Gobierno del BCE lo aprueban.
¿Para qué molestarse con una versión digital del euro si el efectivo y las tarjetas ya funcionan bien? Los funcionarios son directos: temen que los pagos en la eurozona se estén desplazando silenciosamente hacia el dólar, no a través de billetes, sino de stablecoins como USDT y USDC. Piero Cipollone, miembro del Comité Ejecutivo del BCE, calificó el fuerte interés del mercado en el piloto como prueba de que el sector privado está dispuesto a ayudar a fortalecer el sistema de pagos europeo.
El momento elegido agudiza el contraste. Hace un mes, una nueva ley estadounidense prohibió a la Reserva Federal emitir un dólar digital hasta 2030, apostando por las stablecoins privadas en lugar de una moneda digital estatal. Bruselas avanza justo en la dirección contraria.
Los críticos repiten el mismo argumento desde hace años: un euro digital con un límite de tenencia —se debate un tope de unos pocos miles de euros por persona— no despeja las dudas sobre el rastreo de transacciones ni explica por qué alguien cambiaría su tarjeta bancaria de siempre por dinero emitido por el banco central. El BCE promete una privacidad similar a la del efectivo en los pagos offline, pero eso solo se comprobará en la práctica, que es justo para lo que sirven los próximos doce meses.



