El 1 de octubre, un cohete de SpaceX que despegará desde Vandenberg llevará, entre decenas de satélites que comparten el vuelo, uno distinto a los demás: un prototipo con cuatro chips Trillium de Google, el mismo silicio que la compañía usa para entrenar sus modelos en tierra. La misión, parte del vuelo compartido Transporter-18, es la primera prueba real en vuelo del Proyecto Suncatcher, una idea que Google presentó en noviembre pasado.
La apuesta es sencilla: los centros de datos en la Tierra empiezan a chocar con límites de energía, agua y espacio, mientras que un satélite en la órbita correcta recibe luz solar casi sin interrupción y puede generar hasta ocho veces más energía por metro cuadrado que un panel en el suelo. Menos horas sin sol significa menos baterías, y por tanto una nave más ligera. Google construyó el satélite de prueba junto con Planet, la empresa de imágenes satelitales con años de experiencia en plataformas orbitales pequeñas y económicas.
Antes del lanzamiento, los chips pasaron por un ensayo exigente: diez minutos de aceleración de hasta 10g durante el despegue, con algunos componentes llegando a soportar entre 50 y 100g; un haz de protones en la Universidad de California en Davis que simuló más radiación que cinco años en órbita; y una cámara de vacío para comprobar si los tubos de calor podían disipar temperatura sin aire. Según Google, el hardware resistió sin daños.
Lo que sigue no depende solo de sobrevivir, sino de coordinarse. En 2027, Google planea lanzar dos satélites y probar un enlace láser entre ellos, la precisión que haría falta para que decenas de satélites con TPU funcionen algún día como una sola máquina. SpaceX persigue una apuesta parecida con su unidad SpaceXAI, también con la mira en 2027, así que la computación orbital ya tiene más de un competidor.
Si la ventaja de la energía solar compensa el costo de lanzar, enfriar y mantener chips en el vacío sigue siendo una pregunta abierta: la propia Google lo llama un proyecto de investigación, no un producto. La compañía ya apostó antes por ideas así y no todas funcionaron, como los globos estratosféricos de Loon. De momento, esto es un satélite y un año de datos.



