Tres de las mayores tecnológicas chinas acaban de comprometer $35.000 millones en chips de Nvidia, y recibirán apenas una décima parte de lo que pidieron.
Según Reuters, ByteDance, Alibaba y Tencent encargaron juntas más de 3 millones de tarjetas RTX PRO 5500, a unos $11.400 cada una. No se trata del chip de centro de datos más potente de Nvidia, sino de una versión recortada para estaciones de trabajo, diseñada específicamente para cumplir con las restricciones de exportación de EE. UU.
El motivo es simple: lo mejor no se vende a China. El chip B300, basado en Blackwell, está vetado por completo para compradores chinos, y el H200, basado en Hopper, exige una licencia aprobada caso por caso. La RTX PRO 5500 es, en la práctica, la tarjeta más potente que las empresas chinas pueden comprar sin trabas, y está pensada sobre todo para inferencia: ejecutar modelos ya entrenados, no entrenarlos desde cero.
Los pedidos totales de compradores chinos ya superan los 6 millones de unidades, el doble de lo que Nvidia planea fabricar en todo el mundo en 2027 (unos 3 millones de unidades para todos sus clientes, no solo China). Fuentes consultadas por Reuters afirman que se advirtió a los socios que recibirían solo entre el 5% y el 10% de lo solicitado.
Es un giro revelador. Hace apenas unas semanas, Huawei parecía estar cerrando la brecha con Nvidia en el mercado chino de chips de IA. Pero la demanda por este chip deliberadamente limitado, aunque legal, de Nvidia es tan intensa que los compradores pagan de más por hardware con una fracción de la potencia que se vende fuera de China. Para los gigantes tecnológicos chinos, la pregunta ya no es qué chip es mejor, sino cuál pueden conseguir.
Los envíos no empezarán antes de principios de 2027, y aun así, buena parte de estos $35.000 millones en pedidos probablemente quedará sin cumplir.


