La mayor bolsa de Europa acaba de oficializar su salto a la cadena de bloques. La Bolsa de Londres cerró un acuerdo con Payward, matriz de Kraken, para llevar a la blockchain las acciones de sus 100 mayores empresas cotizadas. En las próximas semanas, nombres como GSK, Shell o BP aparecerán como xStocks: tokens respaldados uno a uno por las acciones reales.
Suena sencillo, pero el mecanismo es más complicado de lo que parece. Un token puede guardarse en una billetera de autocustodia, negociarse las 24 horas en plataformas como Kraken e integrarse en aplicaciones descentralizadas, algo que una acción tradicional nunca ha podido hacer. La bolsa londinense también prepara su propio mercado continuo, LSE 24, aunque su lanzamiento todavía espera el visto bueno regulatorio.
Hay un detalle que delata lo inestable del momento: los propios residentes del Reino Unido no pueden comprar estos tokens todavía. El producto apunta a inversores de más de 110 países fuera del mercado donde opera la propia bolsa, porque el regulador local no ha alcanzado las ambiciones de su bolsa.
El co-CEO de Payward, Arjun Sethi, describe la rivalidad entre cripto y finanzas tradicionales como algo que nunca existió realmente. La consejera delegada de la Bolsa de Londres, Julia Hoggett, se muestra más cauta: dice que la tokenización debe avanzar preservando la confianza y los derechos que sostienen a los mercados regulados, una forma elegante de nombrar el temor de las bolsas a perder el control del flujo de órdenes.
El mercado recibió la noticia con frialdad: las acciones de LSE Group cayeron cerca de un 2% tras el anuncio. Goldman Sachs, DTCC y BlackRock ya han tokenizado activos, pero combinar blue chips británicas con una bolsa cripto de este tamaño es terreno inédito.



