El Tesoro de EE. UU. decidió dejar morir en silencio dos de sus propias propuestas regulatorias, que durante años pesaron como amenaza sobre el mercado cripto. El 5 de octubre, FinCEN —la unidad del departamento contra los delitos financieros— anunció el retiro de las propuestas de 2020 y 2023 sobre carteras propias y los llamados mezcladores cripto.
La primera propuesta data de diciembre de 2020, en las últimas semanas de la primera administración Trump. Obligaba a bancos y otras entidades financieras a verificar la identidad de los receptores en transferencias superiores a 3.000 dólares hacia carteras controladas directamente por el usuario, no por un exchange. La segunda, de 2023, iba más lejos: proponía declarar la mezcla internacional de criptomonedas como una 'preocupación primaria de lavado de dinero' bajo la Sección 311 de la Ley Patriota, con reportes obligatorios de direcciones, hashes de transacciones e incluso direcciones IP.
Ninguna de las dos normas llegó a entrar en vigor, así que nada cambia en la práctica: las obligaciones contra el lavado de dinero, el cumplimiento de sanciones y el monitoreo de actividad sospechosa siguen exactamente igual. Pero retirar la amenaza en sí es una señal. FinCEN reconoció que la definición amplia de la propuesta sobre mezcladores atrapaba no solo a criminales lavando fondos robados, sino también a usuarios comunes que usan la privacidad como una función básica de la blockchain, por ejemplo, para que nadie vea cuánto tienen guardado.
Coin Center, una organización que ha litigado contra el Tesoro por temas similares durante años, calificó la definición de la norma de 2023 como 'extraordinariamente amplia': incluía cosas tan comunes como dividir un pago en partes o retrasar una transferencia, técnicas que usan muchos usuarios honestos solo por privacidad básica.
La decisión encaja con la preferencia declarada de la actual administración por reglas más acotadas en lugar de redes amplias que atrapan a todos. Aun así, FinCEN no cerró el tema del todo: dijo que seguirá vigilando el uso de mezcladores en finanzas ilícitas, solo que sin estas normas específicas. Las investigaciones puntuales y el congelamiento de direcciones —como los usados contra grupos de hackers norcoreanos— no van a desaparecer. Lo que se eliminó fue la recolección automática y masiva de datos sobre tenedores comunes de criptomonedas, no la vigilancia en sí.



