Nueva York ya tiene su segundo objetivo entre los mercados de predicción en apenas dos meses. Tras demandar a Kalshi en julio, la fiscal general Letitia James y la gobernadora Kathy Hochul anunciaron el 24 de septiembre una demanda contra Polymarket, la plataforma donde los usuarios apuestan sobre resultados reales, desde elecciones hasta partidos deportivos.
La acusación es sencilla: según las autoridades estatales, Polymarket lleva años cobrando dinero a residentes de Nueva York sin licencia de juego, eludiendo la ley estatal. La demanda exige que la empresa deje de operar y anunciarse en el estado, se registre ante la Comisión de Juego, entregue sus ganancias ilícitas y pague una multa de 100.000 dólares. Hochul destacó especialmente el riesgo para menores, señalando que los adolescentes acceden con demasiada facilidad a una plataforma que funciona, en la práctica, como una casa de apuestas.
Sobre el papel, Polymarket opera de forma legal en Estados Unidos: obtuvo el visto bueno de la CFTC federal esta primavera y regresó al mercado tras una larga ausencia. Ahí está precisamente el choque: lo que para el regulador federal parece una bolsa de derivados, para los estados sigue siendo apuestas con otro nombre. Massachusetts y Rhode Island ya habían presentado reclamos parecidos, y Kentucky demandó este año tanto a Kalshi como a Polymarket a la vez.
El director jurídico de Polymarket, Neal Kumar, aseguró que la empresa "se queda" en Nueva York y que ha colaborado con las autoridades estatales para resolver sus dudas. Esa versión contrasta con una demanda que retrata a la compañía como una empresa que ignora deliberadamente las normas locales para obtener beneficios.
Mientras la CFTC defiende el derecho de estas plataformas a operar a nivel federal y los estados siguen presentando demandas uno tras otro, los mercados de predicción quedan en un limbo: el aval de Washington no pesa nada a nivel estatal, y ahora son los tribunales quienes deberán decidir qué autoridad prevalece.



