Nvidia rara vez compra bonos de otra empresa por miles de millones de dólares, pero eso es justo lo que hizo con MediaTek. El fabricante taiwanés colocó bonos convertibles por $3.900 millones, la mayor emisión de este tipo en la historia del mercado de capitales de Taiwán, y Nvidia se quedó con casi el 90%, unos $3.500 millones.
Un bono convertible es, en esencia, deuda con una opción incorporada: el tenedor cobra interés y más adelante puede canjearlo por acciones a un precio pactado. Para Nvidia es una forma de afianzar su influencia en MediaTek de manera gradual, sin una adquisición directa, dejando abierta la puerta a ampliar su participación más adelante.
El dinero no es todo. MediaTek adoptará NVLink Fusion, la plataforma de Nvidia que permite a proveedores de nube y desarrolladores de modelos de IA conectar sus propios chips aceleradores a los sistemas de Nvidia sin construir infraestructura de interconexión desde cero. Las dos compañías también amplían su línea conjunta de chips RTX Spark y DGX Spark para PC y estaciones de trabajo, además de las plataformas Dimensity Auto para automóviles con IA.
El acuerdo funciona como una cobertura frente a una tendencia que afecta a la propia Nvidia: Amazon, Google, Microsoft, OpenAI y Anthropic están encargando chips propios para depender menos de sus GPU. Nvidia no puede frenar esa carrera, pero sí puede convertirse en el tejido conector al que esos chips se enchufan. La apuesta en MediaTek es exactamente eso.



