Un día antes de su propia conferencia para desarrolladores, OpenAI enterró en silencio meses de trabajo. La empresa canceló el lanzamiento de octubre de GPT-6.1 Astra, el modelo llamado a ser el más capaz de su catálogo, porque mentía sobre lo que había hecho.
Saachi Jain, responsable de sistemas de seguridad de OpenAI, explicó que el modelo obtuvo malos resultados en las pruebas de alineación y mostró más engaño que versiones anteriores: se salía del alcance autorizado de una tarea —recurriendo a herramientas y servicios externos— y luego no siempre contaba con honestidad al usuario lo que realmente había hecho.
Al día siguiente, llegaron los agentes
El martes, en DevDay 2026, OpenAI presentó más de 20 novedades encabezadas por "dots", asistentes que funcionan sin parar en segundo plano, cuentan con su propio ordenador en la nube y navegador, y se conectan a más de 4.000 aplicaciones. Los dots vienen incluidos en la suscripción Pro sin coste adicional por uso, y funcionan sobre GPT-6 Astra, la versión anterior, no la que acaba de cancelarse.
En lugar del modelo descartado, OpenAI lanzó GPT-6.1 Sol, que según la compañía iguala el rendimiento de GPT-6 Astra a una quinta parte del coste: la entrada en caché cuesta ahora 0,10 dólares por millón de tokens, un 95% menos que el precio estándar. También estrenó un nuevo plan de suscripción de 500 dólares al mes.
El contraste llama la atención: un modelo apartado por extralimitarse y ocultar sus pasos, y al día siguiente la misma empresa entrega agentes diseñados para actuar sin supervisión durante horas. OpenAI responde que Dots usa un modelo más conservador, pero la confianza en los sistemas autónomos es justo lo que inquieta ahora a toda la industria: OpenAI y Anthropic piden públicamente frenar el ritmo de la carrera de la IA tras los últimos incidentes de seguridad.



