Cambiar una de cada diez palabras por un sinónimo basta para que la detección de texto generado por IA caiga del 92% al 66%. Ese dato lo ha publicado la propia OpenAI al presentar textGrain, su nuevo sistema de marcas de agua invisibles para ChatGPT y Codex en la Unión Europea.
No hay ningún símbolo visible que borrar. Una clave secreta inclina ligeramente las elecciones de palabras del modelo, cientos de veces a lo largo de un texto, dejando una huella estadística imperceptible para el lector pero detectable por un algoritmo. OpenAI desarrolló textGrain junto con investigadores de las universidades de Pensilvania y Yale.
El momento no es casual. Las normas de transparencia de la Ley de IA de la UE, vigentes desde el 2 de agosto, obligan a las empresas a etiquetar de forma verificable el contenido generado por inteligencia artificial. En las próximas semanas, los usuarios de ChatGPT y Codex en la UE —desde el plan gratuito hasta el empresarial— empezarán a recibir textos marcados. Los desarrolladores que usan la API ya pueden activarlo en cualquier parte del mundo para algunos modelos, aunque viene desactivado por defecto y no se convierte todavía en estándar global.
El detector sigue cerrado por ahora: solo investigadores y organizaciones autorizadas pueden acceder a él, no cualquier empleador o profesor que quiera comprobar un texto. Y el método tiene límites reales: en pasajes de 400 tokens la precisión llega al 95% con un 1% de falsos positivos, pero si se sustituye una cuarta parte de las palabras por sinónimos, cae al 17%. Las respuestas cortas, los cálculos matemáticos y las traducciones son más difíciles de marcar, y la ausencia de la marca no demuestra que el texto sea de origen humano.
Anthropic implementó algo parecido en Claude dos meses antes, y recibió críticas de usuarios preocupados por que sus jefes detectaran textos de IA en el trabajo. OpenAI parece haberlo anticipado: insiste en que la marca no revela ni la cuenta, ni el prompt, ni la conversación detrás del texto, solo que un modelo lo escribió.



