$40.000 millones en agosto, $70.000 millones a fines de septiembre: en poco más de un mes, los ingresos anualizados de OpenAI casi se duplicaron. La cifra surgió en la conferencia DevDay de la empresa en San Francisco, reportada primero por Axios, y confirma algo que se venía comentando en la industria: la demanda corporativa por ChatGPT y la API de OpenAI crece más rápido de lo que cualquiera logra medir en tiempo real.
Un run rate anualizado simplemente toma las ventas del último mes y las multiplica por doce: una foto del ritmo actual, no ingresos anuales auditados. Aun así, el ritmo impresiona. Desde que comenzó el trimestre, la cifra subió más del 70%, y las ventas empresariales por sí solas se duplicaron desde julio. Los ingresos de consumidores registrados solo en el tercer trimestre ya superaron todo lo que OpenAI facturó a consumidores en 2025.
Para dar contexto, Anthropic —su rival más cercano y creador de Claude— reportó ingresos anualizados cercanos a $65.000 millones a fines de julio, una cifra distinta de la ronda de financiamiento por el mismo monto cerrada un mes antes. Es un detalle revelador: hace un año la brecha de ingresos entre ambos laboratorios se medía en múltiplos, ahora se reduce a pocos miles de millones.
El momento no es casual. OpenAI presentó su solicitud confidencial de salida a bolsa en Estados Unidos en junio, y reportes sin confirmar ya mencionan una valoración cercana a $1,2 billones, frente a los $852.000 millones de esta primavera. Un run rate que crece tan rápido es justo el argumento que convence a inversores cada vez más interesados en el efectivo, no solo en las capacidades del modelo.
Pero la pregunta sobre el dinero no termina ahí. OpenAI todavía no revela su gasto en cómputo ni su rentabilidad, y esas cifras determinarán si es un negocio sostenible o simplemente el cliente eléctrico más caro de Silicon Valley. El propio prospecto de IPO de Anthropic ya mostró pérdidas operativas superiores a $8.000 millones y compromisos de infraestructura por $518.000 millones a diez años; poco indica que las cuentas de OpenAI sean muy distintas.



