Las acciones de Qualcomm subieron más de un 5% el martes tras una noticia que el mercado llevaba tiempo esperando: la compañía suministrará chips personalizados a Amazon Web Services. No se trata de los procesadores para teléfonos que Qualcomm fabrica desde hace décadas, sino de silicio para centros de datos, el mercado donde hoy domina Nvidia.
La estructura del acuerdo es poco habitual. En lugar de un valor de contrato fijo, Amazon recibió un warrant sobre 25 millones de acciones de Qualcomm a $161,26 cada una, unos $4.000 millones al precio actual. De esas, 3,75 millones de acciones se otorgaron de inmediato, ligadas a compromisos de compra ya asumidos por Amazon. El resto se irá liberando a medida que AWS gaste realmente en chips, equipos de red y servicios de fabricación de Qualcomm, hasta un total de $60.000 millones en compras hacia 2036.
A nivel técnico, ambas compañías se centran en la inferencia: la parte del cómputo de IA en la que un modelo ya entrenado responde a las consultas de los usuarios, en lugar de entrenarse desde cero. Esa carga de trabajo es más barata y no requiere las GPU tope de gama de Nvidia, pero sí exige chips eficientes y conexiones rápidas entre servidores. Qualcomm y AWS están desarrollando de forma conjunta enlaces ópticos de 1,6 terabits por segundo para sus racks de servidores.
Para Qualcomm, este es su segundo gran cliente hiperescala tras el acuerdo con Meta anunciado a principios de año, y el primero de esta magnitud con uno de los mayores proveedores de nube de EE. UU. La compañía entró formalmente en el mercado de centros de datos en junio de 2026 con su procesador Dragonfly C1000 y aspira a $15.000 millones en ingresos de este negocio para el año fiscal 2029. La motivación de Amazon es más pragmática: su CEO, Andy Jassy, ha señalado que los ingresos de sus propias líneas de chips —Trainium, Graviton y Nitro— ya rondan los $20.000 millones anuales, y aliarse con Qualcomm amplía ese abanico sin dejar a AWS completamente dependiente de un único proveedor de aceleradores.
Lo que realmente está en juego va más allá de un contrato. Cada gran proveedor de nube —Amazon, Google, Microsoft— lleva años intentando reducir su dependencia de Nvidia, que controla la mayor parte del mercado de chips de IA y fija precios en consecuencia. El acuerdo con Qualcomm es un paso más de AWS en esa dirección, y para Qualcomm, una oportunidad de demostrar que su negocio más allá de los teléfonos puede crecer de verdad.



