Las grandes correduras estadounidenses han decidido que la inteligencia artificial todavía no tiene sitio junto al botón de transferir dinero. Charles Schwab y JPMorgan Chase confirmaron que bloquean a agentes de IA externos que intentan entrar en cuentas de clientes y actuar en su nombre sin el visto bueno del banco.
El que puso cifras sobre la mesa fue el CEO de Schwab, Rick Wurster, en una entrevista con Bloomberg TV. Según contó, su firma recibe un informe semanal con decenas de intentos de agentes de IA importantes —Muse, de Meta, entre ellos— de llegar hasta el dinero de los clientes. «No queremos que alguien le dé su contraseña a Muse y deje que actúe en nombre de ese cliente. Nosotros no podemos controlarlo, el cliente tampoco, algo podría salir mal... ¿y entonces quién responde?», explicó.
Jamie Dimon, de JPMorgan, confirmó lo mismo en una llamada de resultados: su banco también cierra el paso a agentes externos que buscan datos de cuentas de clientes.
Schwab no le cierra la puerta a la IA del todo. A los asistentes externos solo les da acceso de solo lectura a través de servidores MCP, un protocolo que permite consultar saldo e historial, pero nunca mover dinero ni operar. Para quien busque automatización, el banco promueve su propio asistente, Charley, construido con modelos de lenguaje externos y datos propios; por ahora solo cambia una dirección o un contacto de confianza, nada de transferencias.
Detrás de todo esto hay un vacío que nadie ha llenado: en EE. UU. no existe aún una ley que diga quién responde cuando un agente de IA maneja mal el dinero de otra persona. Mientras los reguladores se pongan al día, los bancos escriben sus propias reglas, y está claro que no piensan compartir esa responsabilidad con un chatbot.


