El lunes, el Subcomité Permanente de Investigaciones del Senado de EE. UU. publicó un informe de 28 páginas que sostiene que el USDT de Tether se convirtió en la columna vertebral del sistema financiero en la sombra de Irán. El texto, elaborado por el equipo demócrata bajo el senador Richard Blumenthal, se basa en el análisis on-chain de 846 carteras sancionadas vinculadas a Teherán y sus aliados regionales.
Un dato llama la atención: el 84% de esas carteras movía fondos casi exclusivamente, o por completo, en USDT. Según los autores, ese dinero ayudó a financiar drones y otro equipo militar, y Tether no congeló de forma sistemática direcciones sancionadas antes de 2024, actuando de manera selectiva y con retraso.
Blumenthal no se anda con rodeos: el informe muestra, dice, cómo Tether y su token se volvieron centrales para el sistema bancario en la sombra de Irán, permitiendo a Teherán financiar a sus grupos aliados en la región, cometer abusos de derechos humanos y avanzar en sus programas de drones y misiles. El documento también señala que grupos como Hamás están dejando el bitcoin por el USDT, atraídos por su liquidez y su uso extendido en exchanges iraníes.
Tether responde con firmeza. La empresa asegura haber congelado unos 550 millones de dólares en USDT vinculados a Irán durante el último año y colaborar activamente con las autoridades. Su director ejecutivo, Paolo Ardoino, afirmó que el USDT "no es un refugio para actores sancionados, organizaciones terroristas ni redes criminales".
Hay además un ángulo político. El informe recuerda que el secretario de Comercio, Howard Lutnick, dirigió antes Cantor Fitzgerald, la firma custodia de las reservas de Tether, mientras que Bo Hines, exasesor cripto de Trump, ahora encabeza la filial estadounidense de la empresa. Para los demócratas, eso merece una revisión aparte por posible conflicto de interés. La publicación llega justo cuando el Congreso debate las reglas para stablecoins, y da munición a quienes piden una supervisión más estricta de los emisores.



