Elon Musk, Jensen Huang de Nvidia, Sam Altman, Satya Nadella y el cofundador de Google Sergey Brin se sentaron a la misma mesa la semana pasada en la Casa Blanca, una escena poco habitual si se considera que normalmente compiten por los mismos inversores y los mismos chips. La ocasión también lo era: la primera visita de Estado de Xi Jinping a Estados Unidos en más de diez años.
La inteligencia artificial dominó la cena. Xi le dijo a Trump que Pekín y Washington tienen ahora más margen para cooperar que para competir, y propuso trabajar juntos para evitar que la tecnología se use de forma indebida. Según él, la IA debe permanecer bajo control humano y servir al progreso, no convertirse en un nuevo foco de desconfianza mutua. Trump respondió que ambas partes deben mantener el diálogo y profundizar la cooperación precisamente en ese terreno.
La idea más concreta llegó del secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, quien habló con el viceprimer ministro chino He Lifeng sobre crear un sistema de alerta por incidentes de IA, algo parecido a las líneas directas que usan las potencias nucleares para evitar falsas alarmas. Si un modelo de un país se descontrola, provoca una falla grave o aparece vinculado a un ciberataque, la otra parte se enteraría directamente, no por las noticias.
En paralelo, Washington y Pekín extendieron su tregua comercial dos meses más, hasta comienzos de enero. Es el segundo encuentro de alto nivel de 2026: Trump viajó a Pekín en primavera y ahora Xi devuelve la visita. El tono amistoso no borra el hecho de que los límites a la exportación de los chips más avanzados de Nvidia siguen vigentes, y que ambos países continúan ampliando su propia capacidad de entrenamiento de modelos.
Todavía no está claro en qué se convertirá la idea del sistema de alerta: no hay tratado ni siquiera un memorando formal. Pero que el riesgo de la IA haya llegado a la agenda de una visita de Estado, y no se quede solo en grupos técnicos, sugiere que ambos gobiernos lo toman en serio, aunque ninguno muestre señales de frenar la carrera por el liderazgo en esta tecnología.



