Dos de los reguladores financieros más influyentes del mundo acaban de admitir que prefieren no escribir manuales por separado. El martes, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos y el HM Treasury británico publicaron una hoja de ruta de diez puntos elaborada por el Transatlantic Taskforce for Markets of the Future, un grupo creado justamente para que las reglas de ambos países sobre finanzas tokenizadas no se alejen entre sí.
Por el lado estadounidense participan la SEC y la CFTC; por el británico, la FCA y el Banco de Inglaterra. Juntos planean definir criterios comunes para liquidar valores tokenizados, lanzar un grupo de trabajo liderado por la industria para probar proyectos piloto transfronterizos, y estudiar si las stablecoins o los fondos del mercado monetario tokenizados podrían usarse como garantía en los mercados financieros tradicionales.
Ambas partes insistieron en dejar clara una condición: las stablecoins de pago deben estar respaldadas uno a uno por efectivo y activos líquidos de alta calidad, sin excepciones. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, describió el documento como un reflejo de "la fortaleza de los mercados financieros de Estados Unidos y el Reino Unido y su compromiso compartido con el crecimiento económico, la innovación y la competencia".
La hoja de ruta no crea ninguna norma vinculante nueva: es más bien una lista de frentes en los que ambos gobiernos acordaron avanzar juntos en vez de por separado. El Reino Unido ya le puso una cifra al incentivo: un grupo de trabajo respaldado por el gobierno calcula que la tokenización podría sumar 44.000 millones de dólares anuales a la producción británica para 2035, si el país se consolida como una jurisdicción líder en la materia. Londres afirma que planea emitir sus primeros bonos soberanos tokenizados ya en el primer trimestre de 2027.



