Tres años después del atentado del 7 de octubre de 2023, el Tesoro de EE.UU. acaba de mostrar cómo una parte del dinero de Hamás evitó los bancos por completo: pasó por colectas benéficas en Francia y carteras cripto.
El 2 de octubre, la OFAC sancionó a dos organizaciones benéficas con sede en Francia, Association Baraka y Ensemble C Mieux, junto con sus responsables, Faouzi Barika y Amel Oualid. El dúo recaudaba donaciones presentadas como ayuda para civiles de Gaza y enviaba parte del dinero, en criptomonedas, a Saleem Abdallah Saleem al-Zaq, subcomandante de batallón de las Brigadas Al-Qassam, el brazo armado de Hamás.
Las cifras: entre 2020 y 2026 la red recaudó más de $2 millones, de los cuales $1,5 millones se reunieron después del 7 de octubre de 2023. El Tesoro calcula las transferencias cripto de Barika y Oualid a al-Zaq en "cientos de miles de dólares", sin precisar la cifra exacta, prueba de que la transparencia de blockchain solo ayuda cuando los investigadores ya saben dónde mirar.
Para los exchanges, custodios y procesadores de pago estadounidenses, la designación implica una obligación concreta: congelar los activos de las partes señaladas y reportarlo a la OFAC en un plazo de diez días hábiles, y luego anualmente. Los bancos extranjeros que gestionen operaciones significativas para estas personas también se arriesgan a sanciones secundarias.
El FBI lideró la investigación con apoyo de la policía de Nueva York, y el momento elegido, días antes del tercer aniversario del atentado, no es casual. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, dijo que seguirá persiguiendo a quienes dan a Hamás "el salvavidas financiero que necesita para sobrevivir". El Combat Antisemitism Movement calificó la medida de "un paso significativo", aunque insistió en que la presión debe ser constante, no un titular aislado.
Cerrar un canal no seca el dinero que llega a Gaza: solo significa que los investigadores encontraron esta ruta antes que las demás.



