Cuatro carteras en la red Tron, con un total de $131 millones en USDT, resultaron estar vinculadas al banco central de Irán, y ahora están congeladas. El Tesoro de EE.UU. anunció la medida el martes, describiéndola como parte de la Operación Economic Fury, la campaña que Washington lleva desde marzo del año pasado contra los canales financieros ocultos de Teherán.
El mecanismo es sencillo: un banco central excluido del sistema del dólar lleva años canalizando pagos —sobre todo por exportaciones de petróleo— a través de stablecoins. Los analistas del Tesoro rastrean estos flujos junto con Tether, que técnicamente puede congelar cualquier USDT alojado en una dirección bajo su control en cualquier momento.
Es el segundo golpe importante contra los mismos canales en pocos meses: en abril, Tether bloqueó $344,2 millones en carteras similares. A principios de junio, OFAC también sancionó a cuatro de las principales exchanges iraníes de cripto —Nobitex, Wallex, Bitpin y Ramzinex—, dejando a los usuarios locales sin acceso a buena parte del mercado.
"El Tesoro seguirá persiguiendo agresivamente ese dinero y negando al régimen iraní el acceso a los ingresos de sus esquemas ilícitos", declaró el secretario del Tesoro, Scott Bessent. La frase no es casual: conecta directamente las congelaciones cripto con la campaña más amplia de Washington contra las exportaciones petroleras de Irán, que avanza en paralelo mientras crece de nuevo la tensión en Oriente Próximo.
Para el mercado de stablecoins, el episodio deja una lección: USDT mantiene su papel como unidad global de liquidación precisamente porque Tether coopera con los reguladores estadounidenses cuando se lo piden. Para quienes intentan evadir sanciones, eso juega en contra: un emisor centralizado y un libro contable transparente hacen que las grandes transferencias sean mucho más fáciles de rastrear que una transferencia bancaria a través de una cadena de empresas fantasma.



