Hace un mes, Instinct valía $2.500 millones. Hoy vale $10.000 millones. La startup que reserva mesas y cancela suscripciones olvidadas por el usuario acaba de levantar $1.000 millones en una ronda Serie C liderada por Sequoia Capital, Benchmark y Coatue.
Su fundador, Noah Shinn, lanzó el servicio por invitación apenas en agosto de 2026. En poco más de un mes alcanzó una valoración que a la mayoría de startups les toma años, un ritmo que dice tanto del apetito inversor por los agentes de IA como del propio producto.
La idea es sencilla de explicar, no de construir: Instinct actúa en nombre del usuario, usando su propio número de teléfono y un ordenador virtual para llamar a un restaurante, completar una compra o resolver una suscripción olvidada. Entre las funciones nuevas está un 'conserje' que llama a locales sin reserva online y una 'red de personas de confianza' que permite que los agentes de distintos usuarios coordinen planes entre sí.
Una primera versión de su política de privacidad generó dudas por la cantidad de datos personales que el agente necesitaba para actuar de forma convincente en nombre de su dueño. La empresa la reescribió, pero el episodio dejó claro el dilema de fondo de los agentes de IA personales: para ser realmente útiles, tienen que saberlo casi todo sobre ti.
La competencia avanza igual de rápido. Muse, de Meta, ofrece funciones parecidas más integración social y ya lidera las tiendas de aplicaciones. Para Instinct, este nuevo billón parece menos una celebración que un fondo de guerra: la apuesta de que el dinero puede comprar el tiempo necesario para alcanzar a un rival con muchos más usuarios.



