Las stablecoins perdieron cerca de $10.000 millones desde mayo, y solo en junio se esfumaron $7.700 millones: la contracción mensual más fuerte desde que el colapso de Terra-Luna hundió al mercado cripto en 2022.
Los dos gigantes del sector se llevaron la peor parte. El USDT de Tether bajó de $190.000 millones en mayo a $184.000 millones, unos $6.000 millones menos. El USDC de Circle cayó todavía más en términos relativos, desde su pico de marzo cercano a $80.000 millones hasta $73.000 millones, una pérdida de $7.000 millones. Los analistas apuntan a varias causas a la vez: los precios cripto estancados cerca de mínimos anuales, menor liquidez onchain y las salidas de los ETF de bitcoin al contado durante junio.
Aun así, nadie habla de crisis. En términos porcentuales la caída ronda apenas el 3%, muy lejos del 26% que el sector perdió en el año y medio posterior al colapso de Terra-Luna. Paul Howard, director sénior de la firma Wincent, lo describe como "una corrección relativamente pequeña dentro de lo que consideramos un mercado de crecimiento a largo plazo". Wall Street tampoco cambia sus proyecciones: Citi sigue calculando que el mercado de stablecoins alcanzará entre $1,9 y $4 billones para 2030, mientras Standard Chartered apuesta por $2 billones ya en 2028.
Lo más revelador es hacia dónde parece moverse el dinero. Los activos del mundo real tokenizados tocaron un récord de $30.100 millones en junio, con los bonos del Tesoro de EE. UU. tokenizados representando unos $17.000 millones de esa cifra. Parte del capital podría estar migrando de los dólares digitales hacia versiones tokenizadas de activos tradicionales: sigue onchain, solo cambia de forma.



