OpenAI acaba de descubrir un agujero de $20.000 millones, aunque no en su caja, sino en cómo se estaban leyendo sus cuentas. Según Financial Times, los ingresos anualizados de la compañía rondaban los $50.000 millones en septiembre, muy lejos de los $70.000 millones que los inversores venían asumiendo desde hace meses.
La diferencia no nace de un fraude, sino de una confusión de métodos. OpenAI solo contabiliza la parte que le corresponde de las ventas realizadas a través de socios como Amazon AWS o Google Cloud, sin incluir la comisión de esas plataformas. Anthropic hace lo contrario: registra el pago completo del cliente como ingreso y trata la comisión del proveedor de nube como un gasto. Cuando los inversores calcularon los ingresos de agosto de OpenAI en unos $40.000 millones y les sumaron el crecimiento anunciado del 70%, llegaron a $70.000 millones, una cifra que jamás existió en la contabilidad real de la empresa.
El mercado reaccionó casi al instante. El Nasdaq cayó cerca de un 1,25%, el S&P 500 retrocedió alrededor de un 0,5%, y la caída se trasladó también al mundo cripto: el bitcoin bajó de los $82.000, ya que los operadores interpretaron el episodio como una grieta en la narrativa de crecimiento de la inteligencia artificial que ha sostenido buena parte del repunte de este año.
Esto no significa que OpenAI esté frenando: la empresa arrancó 2026 con $20.000 millones de ingresos anualizados, frente a apenas $6.000 millones en 2024, un ritmo todavía explosivo. Pero tras la corrección, OpenAI queda formalmente por detrás de Anthropic, cuyos ingresos anualizados superaron los $65.000 millones en julio y que, según sus propias cifras, podría llegar a los $100.000 millones antes de fin de año. OpenAI no respondió a la solicitud de comentarios.
Lo relevante aquí no es la cifra en sí, sino lo que deja al descubierto: ambas compañías corren hacia su salida a bolsa —OpenAI apunta a comienzos de 2027, mientras que a Anthropic se la sitúa posiblemente antes de Acción de Gracias— y, sin embargo, todavía no existe una forma estándar de comparar los ingresos de las grandes empresas de IA. Los inversores llenaron ese vacío con suposiciones, y esas suposiciones le acaban de costar varios puntos al mercado.



