Visa acaba de actualizar las cifras de su negocio de stablecoins, y son notables: la tasa anualizada de liquidaciones llegó a $20.000 millones, frente a los $3.500 millones de noviembre pasado. Es un salto de casi 15 veces en menos de un año, y no fue de golpe: en abril la cifra ya estaba en $7.000 millones, así que volvió a triplicarse desde entonces.
Detrás del salto están los programas de tarjetas vinculadas a stablecoins, que ya suman más de 160 en más de 40 países. El volumen de pagos en esos programas creció casi 200% interanual. Una alianza con Bridge amplió la aceptación de estas tarjetas a más de 100 países en marzo, y en agosto el surcoreano Shinhan Financial Group empezó a probar el formato.
Hay una parte menos visible de la historia: de dónde sacan el efectivo los emisores de tarjetas para cubrir el gasto antes de que llegue la liquidación real de Visa. Ahí entra Credit Coop, una plataforma que presta stablecoins contra los cobros futuros de liquidación de un programa de tarjetas; un contrato inteligente llamado Spigot calcula automáticamente el límite de crédito y descuenta el pago directamente de los archivos diarios de liquidación de Visa. Desde 2023 pasaron más de $2.500 millones por esa plataforma, en más de 3.000 préstamos, sin un solo impago, y el costo del crédito para los participantes bajó cerca de un 30%. Uno de los emisores, Rain, financió $2.000 millones en volumen a través de la plataforma en el mismo período, también sin atrasos.
El dinero llega también por otras vías: la tarjeta de viajes Karta recaudó $140 millones en junio, incluida una línea de crédito de Community Investment Management, tras crecer diez veces en 2025.
Comparados con el negocio total de Visa —billones de dólares en transacciones comunes cada año— los $20.000 millones siguen siendo un nicho pequeño. Pero es justo en la emisión de tarjetas para fintechs donde las stablecoins empiezan a funcionar menos como un activo especulativo y más como infraestructura real de pagos, con un sistema de crédito que hace diez meses ni siquiera existía.



