Visa ya no lo llama piloto. El 15 de octubre, el gigante de pagos puso su servicio de prefinanciamiento con USDC en producción comercial plena, y la plataforma de pagos Inyo Global se convirtió en el primer socio en ofrecerlo a sus clientes.
El mecanismo es sencillo, pero cambia algo real en los pagos transfronterizos. Normalmente, para enviar un pago a través de Visa Direct al extranjero, una empresa debe cargar fondos en una cuenta por adelantado y lidiar con horarios bancarios, fines de semana y calendarios de liquidación entre países. Ahora parte de esa cadena puede funcionar con el USDC de Circle: la empresa financia su saldo con la stablecoin, Visa gestiona la conversión y el destinatario ve el dinero llegar casi en tiempo real, incluso de noche o un sábado, cuando los bancos están cerrados.
Inyo Global atiende a bancos, remesadoras y empresas de pago en más de 180 países, así que conectarse a su API le da al servicio de Visa un alcance inmediato. El lanzamiento se apoya en pilotos que Visa fue probando paso a paso: el prefinanciamiento en sí se probó desde el otoño de 2025, luego llegaron los pagos directos en USDC a destinatarios, y en agosto de 2026 se unió el proveedor de infraestructura Zerohash.
La directora global de Visa Direct, Vira Platonova, lo resumió sin rodeos: "El próximo capítulo de las stablecoins es la adopción". Detrás de la frase hay una cifra concreta: el volumen de liquidación en stablecoins de Visa ya supera los $20.000 millones anuales, y el número de programas de tarjetas vinculados a USDC y tokens similares pasó de 160.
La escala sigue siendo una pregunta abierta. El servicio hoy funciona a través de un solo socio y no en los más de 180 países anunciados a la vez; mucho depende de las normas locales. Y el destinatario rara vez necesita ver los tokens: en el último paso, el pago suele convertirse en moneda corriente. Aun así, para las empresas que antes perdían días con transferencias bancarias de fin de semana, la diferencia ya se nota.


