El 2 de octubre, Hester Peirce saldrá del edificio de la SEC por última vez. La comisionada a la que la industria cripto apodó 'madre cripto' anunció su salida en una carta publicada en X el viernes, apenas una semana antes de irse.
Formalmente, su segundo mandato de cinco años expiró en junio de 2025, pero Peirce se quedó en calidad de holdover, es decir, en funciones hasta que se confirmara un sustituto. Nunca llegó nadie, durante año y medio. En ese tiempo presidió el Crypto Task Force de la SEC y criticó abiertamente la vieja práctica de la agencia: la 'regulación por vía de sanciones', que fijaba reglas a través de demandas contra exchanges y proyectos en lugar de normas formales. Bajo el presidente Paul Atkins impulsó la alternativa: guías sobre minería, staking y memecoins, clasificaciones más claras de tokens y la 'exención de innovación' para valores tokenizados.
Tras su salida, la comisión de cinco puestos quedará con solo dos personas: el presidente Atkins y Mark Uyeda. Las reglas de la SEC no exigen tres miembros como quórum cuando más de la mitad de los puestos están vacantes, así que los dos restantes pueden seguir votando normas y casos de aplicación. La Casa Blanca aún no ha nombrado a nadie para sustituirla.
No es solo una noticia de personal para el mercado cripto. La CLARITY Act, que debía fijar las reglas del mercado en una ley, se estancó en el Senado a mediados de septiembre. Sin ella, el proceso interno de la SEC —el que impulsaba Peirce— era el principal canal que quedaba para lograr algo de claridad. Ahora ese canal queda en manos de dos comisionados del mismo bando: podría acelerar la desregulación, pero los críticos recordarán que una comisión de cinco votos existe justamente para que las decisiones no se tomen sin contrapeso interno.
Peirce se incorporará en noviembre como profesora en la facultad de derecho de Regent University. Quién ocupará su puesto, y si mantendrá el diálogo con la industria en lugar de las demandas, sigue siendo una pregunta abierta.



