Bitcoin cayó brevemente por debajo de los $63.000 el martes, su nivel más bajo en diez días. El detonante no tuvo nada que ver con las criptomonedas: el índice Kospi de Corea del Sur se desplomó casi un 11% en una sola sesión, una de sus peores caídas en años, mientras las acciones de los fabricantes de chips se hundían en toda la región. SK Hynix perdió casi un 15%, la japonesa Kioxia cayó un 18% y la estadounidense Micron bajó más de un 10% en la apertura, retrocediendo a niveles de mayo. El Nasdaq también cedió más de un punto porcentual por contagio.
Detrás de la venta masiva hay una inquietud creciente sobre el gasto billonario en inteligencia artificial. Alphabet, Microsoft, Amazon y Meta se encaminan en conjunto a unos $725.000-730.000 millones en gasto de capital para infraestructura de IA este año, con estimaciones para 2027 acercándose a los $900.000 millones. Cada vez más inversores se preguntan si ese gasto realmente dará frutos, y en cuanto la duda llegó a los fabricantes de chips, se propagó a todos los activos de riesgo, incluidas las criptomonedas.
Ether no logró sostener el nivel psicológico de los $2.000 y retrocedió a unos $1.880, mientras que bitcoin, pese a rebotar hasta cerca de $63.600, igual perdió una porción notable de valor en el día: los exchanges liquidaron por la fuerza casi $510 millones en posiciones largas en 24 horas. En Hyperliquid, un contrato perpetuo que sigue a SK Hynix llegó a desplomarse por segundos hasta $900, un caso poco común de pánico bursátil tradicional que también rompe los derivados cripto.
A los nervios se suma que el Senado de Estados Unidos prácticamente aplazó la CLARITY Act, la ley central de estructura de mercado para el sector cripto, empujándola hacia el otoño. El líder de la mayoría, John Thune, dijo que la ley no llegará a votación antes del receso de verano de la cámara, que comienza a inicios de agosto, porque los senadores priorizan un paquete de sanciones contra Rusia y nominaciones judiciales. El punto de fricción formal son las restricciones sobre la tenencia de criptomonedas por parte de funcionarios públicos, un tema que hace tres semanas parecía casi resuelto tras la concesión de Trump en el lenguaje ético. Ahora el destino de la ley en 2026 vuelve a ser incierto, y con las elecciones de mitad de mandato acercándose en otoño, las probabilidades de aprobación siguen reduciéndose.
Todo esto coincidió con el inicio el martes de la reunión de dos días de la Reserva Federal, donde el mercado descuenta una probabilidad de alrededor del 35% de una subida de tasas. Esa coincidencia de tres factores en 48 horas —el desplome de los chips, la ley estancada y la decisión de la Fed— explica por qué el mercado cripto reaccionó con más fuerza de la que justificaría una sola mala noticia.



