$676 millones: esa es la cifra que Reuters rastreó fluyendo hacia Binance desde un circuito de dinero iraní que durante dos años se hizo pasar por un exchange cripto cualquiera en Dubái. Aunque no era uno con licencia: Shelbit operaba sin autorización, y recién el 24 de julio el regulador de Dubái, VARA, ordenó su cierre.
Shelbit está dirigida por el empresario iraní expatriado Siavash Kayvanpour. Desde mayo de 2024, la plataforma procesó más de $4.000 millones, y no fueron transferencias al azar. Los periodistas hallaron entre sus clientes una red de más de 2.000 sitios de apuestas ilegales en farsi, promocionados por los influencers Sasha Sobhani y Pooyan Mokhtari. Algunas billeteras interactuaron directamente con el banco central de Irán, por donde pasaron unos $125 millones. Otros $20 millones provinieron de una operación de minería que los investigadores vinculan con Irán, con direcciones asociadas al Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica.
Lo más incómodo para Binance es el momento en que ocurrió. De los $676 millones que llegaron al exchange, unos $540 millones entraron después de que VARA multara a Shelbit por primera vez en enero de 2025 por operar sin licencia. El dinero siguió fluyendo incluso después de esa primera señal regulatoria.
Binance insiste en que Shelbit nunca tuvo una cuenta formal en su plataforma y que su sistema de cumplimiento funcionó como debía: tras una revisión interna en octubre de 2025, las cuentas vinculadas fueron congeladas y reportadas a las autoridades. Aun así, el exchange no niega haber recibido cientos de millones de dólares a lo largo de los años de usuarios ligados a Shelbit; según su versión, las firmas de análisis independientes no marcaron esas transacciones como de alto riesgo en su momento.
La historia llega en un contexto ya tenso: el Tesoro de EE.UU. confirmó que conoce la investigación y la toma “muy en serio”, mientras las negociaciones por un nuevo acuerdo nuclear con Teherán se estancan; los mercados de predicción dan menos del 1% de probabilidad a un pacto antes de mediados de agosto. Tampoco es la primera vez que Binance roza el terreno sancionado: en la cadena de Shelbit también aparecieron direcciones vinculadas a Nobitex, el mayor exchange de Irán.
La pregunta real ya no es si Binance violó la ley al pie de la letra, sino cuánto vale el cumplimiento normativo de un gran exchange si un intermediario sin licencia puede mover miles de millones a través de él durante dos años seguidos.



