OpenAI le pegó un tijeretazo a los precios de su API esta semana, y el modelo que más se usa fue el que más bajó. GPT-5.6 Luna, la versión rápida y barata pensada para tareas rutinarias de alto volumen, cayó un 80%: los tokens de entrada pasan de un dólar a 20 centavos por millón, y los de salida bajan de 6 a 1,20 dólares. Terra, el nivel intermedio, bajó menos, cerca de un 20%, hasta 2 dólares por millón de tokens de entrada y 12 de salida. Sol, el modelo insignia, mantiene su precio de 5 y 30 dólares, pero ahora responde 2,5 veces más rápido en la API.
La versión oficial habla de una misión para hacer la "inteligencia avanzada más abundante, accesible y útil". La lectura menos elegante es que las facturas de IA empresarial empezaron a asustar a los clientes. Uber, según reportes, agotó todo su presupuesto de IA para 2026 en el primer trimestre porque sus ingenieros usaron Claude Code sin freno. Microsoft habría suspendido las licencias de Claude Code cuando el gasto superó el plan anual en apenas unos meses. Las encuestas apuntan a que casi un tercio de las empresas destina ya más de una cuarta parte de su presupuesto de nube solo a IA.
Nada de esto ocurre en el vacío. Días antes, OpenAI había anunciado acceso gratuito a sus modelos más potentes para decenas de miles de científicos, empezando con 10.000 investigadores y con la meta de llegar a 100.000 en 2027, dentro de un compromiso de 250 millones de dólares. Juntas, las dos jugadas dibujan una estrategia clara: atraer a la mayor cantidad de usuarios posible mientras rivales como Gemini siguen presionando con precios más bajos.
La pregunta difícil es cuánto tiempo puede sostener OpenAI precios tan bajos mientras se compromete a gastar cientos de miles de millones en cómputo en los próximos años. En esta carrera por el token, alguien termina pagando la diferencia.



