La votación que el sector cripto llevaba medio año esperando se vino abajo en cuestión de minutos. El martes 15 de septiembre, el Senado de Estados Unidos no logró reunir los 60 votos necesarios para superar el trámite procesal y llevar la CLARITY Act a debate pleno: apenas unos 50 senadores respaldaron la moción. La reacción del mercado fue inmediata: bitcoin cayó hasta unos $75.850 (-4,2% en el día), ether retrocedió casi un 4%, solana bajó cerca de un 3% y en 24 horas se liquidaron posiciones apalancadas por casi $570 millones. Las acciones cripto también sufrieron: Coinbase cayó 6,7%, Circle un 8% y Bullish un 4,6%.
La CLARITY Act debía resolver el mayor vacío de la regulación cripto en Estados Unidos: trazar una línea clara entre lo que supervisa la SEC y lo que corresponde a la CFTC, abarcando exchanges, tokens y stablecoins. Para la industria no era un ejercicio legal abstracto, sino la diferencia entre operar en el país con reglas claras o hacerlo bajo la amenaza constante de una demanda de cualquiera de los dos organismos.
Los republicanos reescribieron el texto el domingo, dos días antes de la votación, añadiendo restricciones éticas más duras para intentar frenar las objeciones demócratas sobre los negocios cripto personales del actual presidente, que según los críticos del proyecto generaron $1.400 millones en ingresos durante 2025. La senadora Elizabeth Warren y otros demócratas consideraron insuficientes los cambios, y los republicanos rechazaron horas antes de la votación una contraoferta demócrata. No hubo acuerdo.
Michael Saylor, de Strategy, reaccionó a su manera: «La única claridad que necesitas es Bitcoin», recordando que la CFTC, el IRS, la SEC y la FASB ya lo tratan de facto como un activo reconocido sin necesidad de una ley específica. Un consuelo pobre para el resto de la industria: exchanges, emisores de tokens y empresas de stablecoins llevaban años y cientos de millones de dólares invertidos en presionar por esta misma ley.
El fracaso de la votación deja archivada, en la práctica, la reforma de estructura de mercado en el Senado para lo que resta de 2026. Con un próximo Congreso que podría estar aún más dividido, no se espera un nuevo intento con la CLARITY Act antes de uno o dos años, así que el sector cripto seguirá operando bajo las reglas provisionales que marquen los reguladores, no el Congreso.



