Seis centavos. Eso es lo que queda de un token que en 2017 compraron inversores que apostaban por un internet descentralizado. Storj Labs, que opera una red de almacenamiento en la nube basada en blockchain, se ha acogido al Capítulo 11 en un tribunal de Virginia Occidental, y el token STORJ cayó un 16% horas después de conocerse la noticia.
La propuesta de Storj era simple y, a su manera, elegante: en lugar de construir centros de datos, la empresa paga a personas y negocios comunes por el espacio libre en sus discos, y los clientes obtienen a cambio almacenamiento en la nube más barato. Los tokens STORJ son la moneda que fluye hacia esos operadores de nodos. La compañía recaudó unos 35 millones de dólares en sus inicios: 30 millones en una venta de tokens de 2017 que alcanzó su meta en una sola semana, más varias rondas de capital respaldadas por inversores como Qualcomm Ventures.
El otoño pasado, la firma de inversión Inveniam adquirió Storj, manteniéndola como filial independiente. "El negocio de base es sólido y tiene el tamaño adecuado", dijo Kaloyan Raev, director de ingeniería de software. "Lo que lo frena son obligaciones heredadas de una etapa anterior." Precisamente esas obligaciones son las que la empresa intenta eliminar mediante el proceso judicial, mientras vende partes de adquisiciones pasadas que ya no encajan.
La solicitud en sí no es lo inusual: BitMEX, BitMart y el pool de minería Poolin anunciaron cierres apenas la semana pasada. Lo llamativo es el plan de reestructuración: Storj quiere repartir la propiedad de la empresa reorganizada entre directivos, inversores y poseedores de tokens. En un Capítulo 11 típico, quienes tienen tokens o acciones suelen quedarse sin nada; aquí, en cambio, se les ofrece una participación. El detalle pendiente es que los términos —conversión, elegibilidad, valoración— aún no se han definido y no se conocerán hasta que un plan formal reciba el visto bueno judicial.
STORJ acumula una caída de casi el 80% en el último año y de alrededor del 98% desde su máximo histórico de 3,81 dólares en marzo de 2021. Los servicios seguirán funcionando sin interrupciones durante el proceso. La pregunta pendiente es si los poseedores del token realmente cobrarán algo, o si la promesa de acciones acaba siendo solo una línea en un expediente que nunca se concreta.



