En los últimos seis meses, los proyectos cripto perdieron $1.100 millones en manos de hackers, una cifra que en realidad es menor que la del año anterior. La razón es simple: en 2025 hubo un solo golpe catastrófico, el robo de $1.500 millones a Bybit, mientras que las pérdidas de 2026 se reparten en 212 incidentes distintos, un récord para un semestre, según la firma de seguridad Blockaid.
Casi dos tercios del total provienen de solo cuatro casos: KelpDAO perdió $292 millones, el protocolo Drift $285 millones, a los que se suman los ataques a Resolv y CowSwap. Juntos suman unos $707 millones de los $1.100 millones totales.
Corea del Norte es el hilo conductor de todo el informe. Los hackers vinculados al grupo Lazarus son responsables de cerca del 55% de las pérdidas, unos $600 millones, incluidos los golpes a KelpDAO y Drift. Y no operan como suele imaginarse un hackeo cripto: en vez de buscar fallos en los contratos inteligentes, los operadores norcoreanos van tras las personas. El guion es conocido: un falso reclutador contacta por LinkedIn, envía una “prueba técnica” con malware, y termina logrando que un firmante de una billetera multisig entregue el acceso sin darse cuenta. Según Blockaid, el 74% de todo lo robado este semestre proviene de este tipo de fallo operativo, no de errores de código.
Ethereum ($332 millones) y Solana ($326 millones) sufrieron los mayores golpes, pero con métodos distintos: en Ethereum los atacantes vulneraron grandes protocolos de restaking, stablecoins y agregadores DEX mediante fallos de código, mientras que en Solana el blanco solía ser la infraestructura de los firmantes y no los contratos.
Blockaid también advierte sobre un nuevo frente: un exploit de $216.000 contra el bot de trading Bankr, al que califica como el primer hackeo de la historia a un agente de inteligencia artificial, justo cuando el número de estos agentes en el sector cripto crece cerca de diez veces cada año.



