Dos días antes de su toma de posesión, en enero de 2025, Donald Trump lanzó su propio memecoin. En menos de 48 horas, el token TRUMP alcanzó los 75 dólares y atrajo a casi un millón y medio de compradores. Un año y medio después, la firma de análisis blockchain Nansen ha hecho balance: de los 1,48 millones de carteras que compraron el token, 988.905 — aproximadamente dos tercios — están en pérdidas. Las minusvalías acumuladas ascienden a 3.810 millones de dólares.
Los ganadores existen, aunque son pocos. Los que compraron en los primeros minutos por menos de un dólar, antes de que el precio se disparara, acumulan ganancias de 4.040 millones de dólares. El resto compró más tarde — cerca del pico o en plena caída — y lleva meses esperando una recuperación que no llegó. Hoy el TRUMP cotiza en torno a 1,78 dólares, un 97% por debajo de su máximo. La capitalización ha caído de casi 15.000 millones a 425 millones de dólares.
Lo más llamativo es cuánto ganó el propio Trump. En su declaración patrimonial de 2026 consta un ingreso de 636 millones de dólares proveniente del proyecto TRUMP. El mecanismo no depende del precio: la cartera del proyecto cobra una comisión en cada operación, suba o baje el token. Sumando World Liberty Financial, los ingresos cripto del presidente en ejercicio superan los 1.400 millones de dólares. WLFI presenta un patrón similar: el 85% de los 26.663 compradores en el mercado secundario están en números rojos, con pérdidas conjuntas de 83 millones.
El informe de Nansen llega en un momento políticamente delicado. En el Senado, las negociaciones sobre la CLARITY Act fracasaron antes de la fecha límite del 4 de julio. La senadora Kirsten Gillibrand ha propuesto prohibir a los cargos electos la emisión de criptoactivos. Los datos del blockchain ponen cifras concretas a ese debate: cerca de un millón de inversores minoristas perdieron 3.810 millones de dólares mientras el emisor del token embolsaba 636 millones en comisiones.



