Reuters informó esta semana, citando a dos fuentes cercanas al asunto, que Alibaba prepara un nuevo esquema de monetización para la próxima versión abierta de su familia Qwen. Por ahora, los modelos Qwen3 se distribuyen bajo licencia Apache 2.0: cualquiera puede descargar los pesos, ajustarlos, ejecutarlos en sus propios servidores e incluso cobrar por ello sin deberle nada a Alibaba. Eso está a punto de cambiar con Qwen3.8-Max.
Qwen3.8-Max es el modelo más grande que Alibaba ha liberado hasta ahora: 2,4 billones de parámetros en total, de los cuales se activan unos 95.000 millones en cada consulta gracias a su arquitectura de mezcla de expertos. Según el plan que se discute, las grandes empresas que revendan el acceso al modelo como servicio y generen ingresos considerables con ello tendrían que firmar un acuerdo comercial aparte que incluya una parte para Alibaba. El porcentaje exacto todavía no se ha fijado; las negociaciones continúan.
La idea no es nueva en la industria china de la IA. Su rival Moonshot AI ya aplica algo parecido con su modelo Kimi K3: cuando los ingresos combinados de un socio por revender el modelo superan los 20 millones de dólares en doce meses, se activa un acuerdo obligatorio, y la parte de Moonshot puede llegar hasta el 30%. Chinasoft International y DigitalOcean figuran entre las empresas que ya habrían firmado ese tipo de contratos.
Hasta ahora, Alibaba ganaba dinero con Qwen sobre todo a través de su propia nube, cobrando por el acceso vía API mientras dejaba que cualquiera ejecutara los pesos abiertos en otro lugar de forma gratuita. Los inversores parecen haber recibido bien el cambio: las acciones de Alibaba subieron un 4,5% en la preapertura de Nueva York y casi un 7% en la bolsa de Hong Kong tras conocerse la noticia.
Para el resto de la comunidad de IA de código abierto, es una señal a vigilar. Si los mayores laboratorios chinos empiezan a cobrar justo donde un modelo realmente genera dinero para alguien, lo "gratuito" del código abierto podría durar solo mientras siga siendo un proyecto sin ambición comercial.



