Hace apenas un año, la planta de Tydal, en Noruega, minaba bitcoin. Ahora se está convirtiendo en uno de los mayores centros de cómputo para Claude: Anthropic firmó un contrato de seis años por $10.000 millones con la startup Volta, según Bloomberg.
El esquema tiene varias capas. Volta, fundada en enero por antiguos ejecutivos de Brookfield Asset Management, arrienda capacidad al minero de bitcoin Bitdeer. Este, a su vez, firmó con Volta un contrato de colocación a 16 años por unos $4.700 millones, con opción de extenderlo ocho años más hasta alcanzar los $8.000 millones. Anthropic termina siendo el cliente final, con dos intermediarios de por medio antes de llegar a la electricidad real.
El centro de datos, de 133 megavatios (121 MW de carga útil), funcionará enteramente con energía hidroeléctrica, abundante en Noruega y más barata y limpia que tirar de las redes estadounidenses, ya tensionadas por la demanda de IA. Dell suministra el hardware, construido sobre los nuevos chips Vera Rubin de Nvidia, que ni siquiera han llegado aún al mercado masivo. La primera fase debería estar lista a fines de 2026 y la segunda en marzo de 2027.
Un detalle llamativo es la financiación: se organizó un respaldo crediticio de $1.300 millones para el proyecto, con JPMorgan entre los bancos involucrados. Es significativo para el sector: los bancos ya están dispuestos a garantizar deuda vinculada a infraestructura de IA, no solo a financiar centros de datos directamente.
Volta no es el único socio nuevo de Anthropic. En los últimos meses la compañía cerró acuerdos con SpaceX, AMD y Akamai, mientras Amazon sumó otros $5.000 millones a su inversión. El patrón es claro: los laboratorios de IA se están quedando sin cómputo disponible y están dispuestos a trabajar incluso con exmineros de criptomonedas con tal de asegurar energía y espacio para los chips.
Para Bitdeer es una forma de rentabilizar capacidad que la minería ya no cubre tan bien, cambiando ingresos volátiles por un flujo de caja garantizado a varios años.



