Durante años, Coinbase construyó su identidad en torno a las criptomonedas. El 7 de julio dio un paso decisivo hacia las finanzas tradicionales: la Autoridad de Conducta Financiera del Reino Unido le ha concedido una autorización de servicios de inversión, equivalente a la licencia MiFID en Europa.
La licencia abre dos mercados que antes le estaban vedados. Los traders institucionales y avanzados accederán a futuros perpetuos sobre criptomonedas, acciones y materias primas. Para los clientes minoristas del Reino Unido el cambio es aún más tangible: por primera vez podrán comprar acciones de empresas como Apple o Amazon directamente desde la app de Coinbase, sin abrir una cuenta en un bróker tradicional.
Todo encaja en la estrategia "Everything Exchange" de Coinbase: la apuesta por convertirse en una plataforma financiera universal. La lógica es clara — si el usuario ya guarda sus bitcoins en Coinbase, ¿para qué necesita otro bróker para las acciones?
El marco regulatorio cripto completo del Reino Unido no se espera hasta octubre de 2027. Coinbase ha aprovechado esta ventana para asegurarse acceso regulado a acciones y derivados mucho antes, ganando unos 18 meses de ventaja sobre los competidores.
El patrón en el sector es claro: Binance lanzó el mes pasado el trading de más de 7.000 acciones estadounidenses; Robinhood entró en Canadá mediante la adquisición de WonderFi. Las grandes plataformas cripto convergen hacia un mismo objetivo: ser el hogar financiero completo del usuario. Si los minoristas británicos comprarán acciones en una bolsa cripto, eso está por verse.



