Bruselas no se limitó a una advertencia vaga: le dio a Google fechas concretas. La Comisión Europea emitió la orden el 16 de julio bajo la Digital Markets Act (DMA), la misma ley que ya usó para multar tanto a Google como a Apple por bloquear a sus competidores.
Hay dos cambios. Primero, los asistentes de IA rivales tendrán el mismo acceso a nivel de sistema en Android que ya tiene Gemini: activación por voz al estilo "Hey Google", además de poder reservar un taxi o sugerir respuestas en una app de mensajería desde un asistente externo. El plazo es julio de 2027. Segundo, los buscadores competidores accederán a datos anonimizados de Google Search —los mismos que Google usa para ajustar sus propios algoritmos— a partir de enero de 2027, con una fórmula de precio que aún se está negociando.
Lo que está en juego es más grande de lo que parece. Android corre en el 60% de los móviles en la UE, y hasta ahora solo Google decidía qué asistente tenía un atajo hacia el sistema operativo y cuál se quedaba como un ícono más. Para una empresa como Perplexity, o para la app móvil de ChatGPT, esa es la diferencia entre ser el asistente que la gente realmente usa y ser uno que hay que ir a buscar.
Google ya pasó por este guion antes, con las pantallas de elección de buscador y navegador en la UE, y cada vez encontró la forma de cumplir la letra de la norma sin soltar el control de los puntos de entrada que importan. Los datos se anonimizarán con un método "de varias capas", y Google podrá señalar riesgos de ciberseguridad antes de entregar nada, una palanca que le permite frenar todo el proceso.
Lo que pase ahora depende de cómo se aplique la norma. Bruselas tiene mucha experiencia imponiendo multas millonarias. Tiene mucha menos experiencia obligando a un gigante tecnológico a compartir datos de forma que realmente cambie el reparto del mercado de asistentes de IA.



